A lo largo y ancho de esta provincia castellano - leonesa podremos encontrar verdaderas joyas románicas, mereciendo especial mención, dentro de la provincia, la propia ciudad de Zamora a la que se denomina con justicia: "Ciudad del Románico".No en vano conserva más de una veintena de construcciones de los siglos XI y XII, incluyendo su hermosa catedral.
Sin embargo quiero hablar de cuatro edificios románicos que sin ser los más conocidos, tienen especial interés histórico:
Casa del Cid
Se encuentra ubicado junto a la Puerta del Obispo, frente a la Catedral. Ocupa un lugar privilegiado, formando parte del primer recinto amurallado, donde tiene unas magnificas vistas hacia el río Duero.La Casa del Cid se encuentra en el lienzo meridional de la Puerta de Olivares o del Obispo, llamada en época del Cid Puerta Óptima.
El edificio presenta una fachada sobre la muralla con dos ventanales con forma de arco de herradura. Ésta parece la parte más antigua del edificio. En cuanto a la fachada que mira a la Catedral presenta una puerta con arquivoltas decoradas posiblemente de mediados del siglo XII. Tiene estructura rectangular y sólo se conservan los cuatro muros perimetrales, realizados en un potente paramento de sillería. La fábrica general es de sillería sin que se pueda destacar ningún elemento decorativo fuera de los anteriores. En su interior hay un jardín y una casa que ha sido renovada varias veces desde su construcción.
Santa María la Nueva
Conserva en traza románica el ábside y el muro meridional primitivos, siendo del mismo estilo la reconstrucción posterior, en torno a 1200. La disposición original de tres naves fue sustituida durante la reforma de mitad del siglo XII por un espacio unificado con grandes arcos fajones. En el muro norte del primer tramo de la nave se conserva la hendidura por la que, según la tradición, salieron las Sagradas Formas para alojarse en el Beaterio de Las Dueñas en el momento del incendio del Motín de la Trucha.
Se mezclan estilos arquitectónicos en su fábrica: el románico de su cabecera y el tardo-románico del resto del templo. En su origen contaba con planta basilical de tres naves y ábside semicircular que se encontraba separado por un arco toral apuntado, con comunicación con las naves. Con su reconstrucción se transformó en una nave única, se hizo el arco toral y dos estancias adosadas a ambos lados del ábside central.
Santiago de los Caballeros
Es una de las iglesias más conocidas de Zamora y recibe el nombre del apóstol medieval por excelencia: Santiago. En cuanto a su segunda designación, procede de la tradición medieval, según la cual, en esta iglesia sería armado caballero Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como el Cid. El Romancero, que recoge esta creencia es:
“¡Afuera, afuera Rodrigo, /el soberbio castellano! / Acordársete debría / de aquel buen tiempo pasado / que te armaron caballero / en el altar de Santiago!"
“¡Afuera, afuera Rodrigo, /el soberbio castellano! / Acordársete debría / de aquel buen tiempo pasado / que te armaron caballero / en el altar de Santiago!"
Consta de una sola nave con ábside semicircular de bóveda de horno, tramo recto presbiteral y nave propiamente dicha, rectangular. Su proximidad con el río y a las continuas crecidas que este sufría le han causado varios desperfectos.
Aceñas de Olivares
Estas instalaciones, entre los siglos X y XII pasaron a ser propiedad de la iglesia y así se mantuvieron hasta la desamortización de Mendizábal.
A lo largo del tiempo han sufrido diversas reconstrucciones, hasta que en el siglo XIX, perdieron el uso molinero que se le venia dando.
A lo largo del tiempo han sufrido diversas reconstrucciones, hasta que en el siglo XIX, perdieron el uso molinero que se le venia dando.
Después de una rigurosa y muy minuciosa restauración, las Aceñas fueron inauguradas en julio de 2008. Gracias a ello, no sólo se ha recuperado su arquitectura, las tres aceñas, e ingenios que ya de por sí justifican una visita, sino también brinda ahora la oportunidad a los visitantes y habitantes de caminar sobre el Duero, escuchar su fuerza, y disfrutar de sus vistas.
En la primera aceña, completamente reconstruida, se ubica la recepción de visitantes, mientras que en cada una de las otras tres aceñas se ha reconstruido un martillo pilón, un batán y un molino respectivamente.